El XLI Zurich Maratón de Sevilla pudo ser y fue noticia por muchas razones, tanto en lo positivo como en lo negativo. En el plano deportivo, el etíope Shura Kitata Tola se hizo con el triunfo con la mejor marca de la temporada (2:03:59) al final de un sprint con su compatriota Asrar Hyrden Abderehman que requirió de fotofinish. Entre las mujeres, la finlandesa Alisa Vainio se impuso con un récord nacional (2:20:39). En lo organizativo, esta edición ha estado marcada por la fatalidad: las medallas se quedaron atrapadas en el Puerto de Valencia sin poder ser descargadas por el temporal, el arco de meta se derrumbó durante el montaje y quedó mutilado sin remedio, se produjo un robo material de cronometraje de importante cuantía... Todo en contra.
A pesar de tanto sobre lo que detenerse, la primera página del diario más leído de la ciudad se centró en lo más mundano: los socavones causados por las fuertes lluvias sobre Sevilla en las semanas previas. No es una rareza, toda la región está así después del tren de borrascas. Considerando que escampó justo el sábado antes de la carrera, el margen de maniobra era muy reducido.
Por la parte turística, los datos más interesantes los aportó el alcalde José Luis Sanz: 17.000 participantes, de los que 10.000 llegaron desde fuera de España; retransmisión por 330 canales de televisión para llegar a 800 millones de hogares en todo el mundo; y un impacto económico de alrededor de 40 millones de euros para la ciudad de Sevilla.
El tirón del maratón es innegable. En palabras de Sanz, la carrera ya es el «tercer o cuarto evento de mayor importancia en la ciudad», rivalizando con el Salón Internacional del Caballo (Sicab).
A pesar del temporal en contra, literal y figurado, sale el sol para el turismo deportivo en Sevilla.

Comentarios
Publicar un comentario